Cuando Lourdes Treviño llegó a España hace más de veinte años, lo hizo sola, con una sólida formación —graduada por la Universidad Anáhuac México—, una identidad profundamente mexicana y la convicción de que la arquitectura también podía ser un lenguaje emocional. Mitad regiomontana, mitad chilanga, encarna una síntesis cultural que une el empuje decidido del norte con la sofisticación cosmopolita de la capital mexicana. Hoy, desde Madrid, lidera Freehand Arquitectura, un estudio de prestigio internacional que ha sabido trasladar la calidez, la apertura y el romanticismo de México al rigor técnico europeo, interviniendo en algunas de las zonas más exclusivas de España y proyectando su arquitectura en el corazón de Europa. fharquitectura.com
La historia de Lourdes Treviño es la de muchas mujeres mexicanas que cruzan fronteras con talento, intuición y una mirada distinta. Arquitecta de formación internacional, llegó a España con la necesidad —y la dificultad— de homologar su título, adaptarse a otra cultura y abrirse camino en un entorno exigente y profundamente burocrático. Frente a esa rigidez, Lourdes aportó algo diferente: una manera de entender el espacio más abierta, más sensorial, más humana.
De esa fusión nace Freehand Arquitectura, un estudio boutique afincado en Madrid que combina el romanticismo mexicano —la importancia de la luz, los espacios abiertos, la relación con la naturaleza y el sentimiento— con la precisión técnica y normativa europea. El resultado son viviendas y espacios que respiran libertad dentro de un marco de máxima excelencia constructiva.
Aunque el estudio es ampliamente reconocido por su arquitectura residencial, Freehand Arquitectura desarrolla todo tipo de proyectos: restaurantes, locales comerciales, naves industriales, hoteles, oficinas y espacios corporativos, abordando cada encargo con la misma sensibilidad conceptual y rigor técnico.
No es casual que muchos de sus proyectos se sitúen en enclaves tan emblemáticos como La Moraleja, el barrio de Salamanca, Pozuelo o Aravaca, territorios que para el público mexicano simbolizan la esencia del lujo residencial en España. A estos se suman intervenciones desarrolladas en distintas regiones como Cantabria, Asturias, Galicia, Valencia, Andalucía e incluso Portugal, ampliando el alcance del estudio dentro y fuera de la península.
Entre sus intervenciones más emblemáticas destaca la remodelación de la Embajada de México en España, realizada hace dos décadas, un proyecto que marcó un antes y un después en su trayectoria y consolidó su vínculo profesional e institucional entre ambos países.
La proyección internacional de Freehand Arquitectura se extiende también a otros países europeos, con proyectos realizados en ciudades como Ámsterdam, Reino Unido y Dinamarca, consolidando una trayectoria que trasciende fronteras. Viviendas concebidas para clientes españoles, extranjeros y mexicanos que buscan algo más que metros cuadrados: buscan identidad, belleza y una forma de habitar que conecte profundamente con quienes son.
El éxito internacional de Freehand Arquitectura se consolida ahora con un nuevo hito: la participación del estudio en Alemania, donde dos de sus obras serán expuestas en el Congreso Passivhaus, uno de los encuentros más relevantes del mundo en arquitectura sostenible. Un reconocimiento que llega gracias a su certificación como Passivhaus Designer por el Passivhaus Institute Germany, una acreditación de máximo nivel que la posiciona como especialista en diseño de edificios de consumo energético casi nulo, eficiencia térmica y sostenibilidad avanzada, y que se suma a una trayectoria premiada en múltiples ocasiones.
El trabajo de Treviño ha sido reconocido con premios internacionales como la Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Interiorismo y el Premio al Mejor Diseño Casa Decor 2017. A ello se suma una sólida presencia mediática, con publicaciones y apariciones en medios de referencia como El Mundo, Arquitectura y Diseño, Interiores y Fuera de Serie, entre otras cabeceras especializadas. Una trayectoria que confirma su manera de entender la arquitectura no solo como disciplina técnica, sino como una herramienta capaz de mejorar la vida de las personas y el entorno que habitan.
Pero más allá de los premios y las certificaciones, el verdadero valor de Lourdes Treviño reside en haber construido un lenguaje propio. Una arquitectura mestiza, donde el gusto mexicano se adapta a la geografía española; donde la sensibilidad convive con la técnica; donde el lujo no es ostentación, sino equilibrio.
Desde Madrid al mundo, Lourdes Treviño representa a una generación de mujeres mexicanas que no solo se integran, sino que transforman. Y que demuestran que cuando las raíces son fuertes, cruzar el océano no es perder identidad, sino ampliarla.
Uno de los rasgos diferenciales de Freehand Arquitectura es su estructura humana: un equipo mayoritariamente mexicano, femenino, multicultural y altamente cualificado, un aspecto que se ha convertido en una de las señas de identidad del estudio. Liderado por Lourdes Treviño, el equipo está integrado por profesionales como Mariana Santoyygo, Estefanía Suárez, María José Bueno y Amanda González, entre otras, todas ellas implicadas activamente en el desarrollo integral de los proyectos.
Houses Can Dance
A la visión arquitectónica de Freehand Arquitectura se suma una dimensión editorial y artística que amplía su universo creativo. El estudio ha publicado dos libros que reflejan su particular manera de entender el espacio como experiencia emocional y sensorial.
El más reciente, Houses Can Dance, propone un diálogo poético entre arquitectura y movimiento, estableciendo un puente natural con otra de las grandes pasiones de Lourdes Treviño: la danza.
Arquitecta y bailarina de ballet clásico, Lourdes integra en su trabajo valores como la disciplina, el equilibrio, la precisión y la búsqueda constante de la belleza. Fue precisamente la danza la que marcó su destino en España, tras ser fichada por la compañía del Ballet Clásico de Madrid, una oportunidad decisiva que definió el rumbo de su vida personal y profesional. Desde entonces, ha compaginado de manera constante ambas disciplinas, desarrollando en paralelo su trayectoria como arquitecta y bailarina hasta hoy.
De esa dualidad nace Houses Can Dance, un proyecto multidisciplinar que trasciende el papel y el plano: una declaración de intenciones donde los espacios diseñados por Freehand no solo se habitan, sino que se sienten, respiran y, metafóricamente, bailan.
Freehand Arquitectura defiende una arquitectura libre y consciente, donde respetar y provocar no son conceptos opuestos, sino complementarios. Una arquitectura sostenible y comprometida que aprende del pasado, dialoga con el presente y propone nuevas formas de habitar el futuro.
