- La exposición de Cristina Garrido y Fabiola Iza revisa cómo fotografías, dibujos y archivos construyen la memoria del arte acción
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), invitan a visitar Los panteones del performance, proyecto de la artista española Cristina Garrido y la curadora mexicana Fabiola Iza, que concluirá el 27 de septiembre. Instalada en el segundo piso del recinto, la muestra reúne fotografías, dibujos, video e intervenciones que plantean una pregunta central: ¿qué sucede con una acción artística cuando sólo queda la imagen que la documentó?
Garrido e Iza trabajaron durante más de dos años con archivos y registros de performances realizados en México y otros contextos, para seguir el recorrido de esas imágenes y mostrar que una fotografía no es sólo un testimonio. Detrás de ella están las personas que realizaron la acción, la fotografiaron, decidieron conservarla, reproducirla o exhibirla y, finalmente, los públicos. La exposición hace visibles estas decisiones mediante obras que recuperan documentos históricos y los trasladan a otros lenguajes.
Uno de los conjuntos que recibe al público es La rotonda de las coloreadas, serie en la que Garrido interviene manualmente con pintura fotografías en blanco y negro de performances que circularon durante décadas como imágenes de referencia. Entre las obras aparecen registros de acciones de artistas como Yayoi Kusama, Marina Abramović y Ulay, y Gustav Metzger, entre otros. Al añadir color a estas fotografías, la artista modifica una imagen que se había vuelto familiar y muestra que incluso aquello que se considera un documento tiene una historia y una forma particular de ser mirado.
En este recorrido destaca un hallazgo relacionado con el fotógrafo Armando Cristeto: una imagen que él mismo había coloreado mucho antes de la intervención de Garrido. La fotografía se incorporó a la exposición como parte del diálogo entre distintas formas de mirar un mismo registro. En otra estación, Bomba-Carretera invita al público a colorear una reproducción de una acción de Marcos Kurtycz, también documentada por Cristeto.
Otro núcleo es Campos de Acción, integrado por dibujos realizados a partir de fotografías de performances. El cambio de un medio a otro transforma lo que parecía un registro fijo: alguien vuelve a mirar la imagen y selecciona qué conservar, qué omitir y qué dibujar. Entre estas traducciones aparecen trabajos vinculados con acciones de artistas como Saburo Murakami y Kazuo Shiraga.
La mirada hacia quienes se encuentran detrás de la cámara ocupa un lugar central en el video El (invisible) arte de documentar arte, realizado por Garrido en 2019. En él, la artista entrevista a fotógrafos dedicados a registrar obras y performances y centra la atención en su trabajo, sus decisiones y las condiciones en que produjeron esas imágenes. La participación del público adquiere otra dimensión en Déjà-vu, instalación realizada específicamente para el MACG. Garrido recupera fotografías de performances realizados anteriormente en el museo, entre ellos los de Alicia Medina y Kurt Johannessen, y las convierte en anamorfosis colocadas en el piso. A cierta distancia, las imágenes parecen fragmentadas; sólo al desplazarse por la sala pueden reconocerse desde el punto adecuado.
El título Los panteones del performance reúne las dos preocupaciones que atraviesan la exposición: las imágenes que llegan a ocupar un lugar central en la historia del arte y aquellas que pueden quedar olvidadas en los archivos. La exposición permanecerá abierta hasta el domingo 27 de septiembre de 2026, en el Museo de Arte Carrillo Gil, ubicado en Av. Revolución 1608, San Ángel, Ciudad de México. El horario de visita es de martes a domingo, de 10 a 18 horas.
