Ofrenda 2026: Altar dedicado a Saturnino Herrán, un encuentro con las raíces del arte mexicano.

by ESTRATEGIAS PARALELO 21
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  • El Anahuacalli dedica su tradicional ofrenda de Día de Muertos a Saturnino Herrán (1887-1918), precursor del muralismo mexicano y compañero de Diego Rivera en la Academia de San Carlos.
  • Coordinada por Karla Niño de Rivera, la ofrenda recupera el vínculo artístico entre Herrán y Rivera a través de la figura de Coatlicue.
  • Desde 1955, el Anahuacalli celebra esta tradición. La ofrenda podrá visitarse del 28 de octubre al 29 de noviembre de 2026.

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Coyoacán, Ciudad de México; octubre de 2026. — El Museo Diego Rivera Anahuacalli presenta su tradicional ofrenda de Día de Muertos 2026, dedicada al pintor Saturnino Herrán (1887-1918), uno de los precursores del muralismo mexicano y compañero de Diego Rivera durante su formación artística.

Cada año, el Anahuacalli recuerda a personajes que tuvieron un papel importante en la vida y obra de Rivera y que influyeron en su desarrollo como artista. En esta ocasión, rinde homenaje al pintor originario de Aguascalientes, cuya obra ayudó a construir una nueva imagen de México a partir de su gente, sus tradiciones y sus raíces indígenas y mestizas.

Saturnino Herrán y Diego Rivera: dos caminos del arte mexicano

A principios del siglo XX, Saturnino y Diego coicidieron como alumnos en la Academia de San Carlos, donde compartieron maestros antes de seguir caminos artísticos distintos. Mientras Diego continuó su formación en Europa y conoció las vanguardias internacionales, Saturnino decidió permanecer en México y desarrolló una pintura centrada en la realidad social del país.

Herrán se quedó a pintar lo que tenía alrededor, en un momento en que la enseñanza artística todavía miraba hacia los modelos académicos europeos. Su universo artístico fue México: sus habitantes, el trabajo cotidiano, las costumbres populares y las culturas que forman parte de nuestra historia: retrató cargadores y obreros, a mujeres con rebozo, las fiestas y costumbres populares. En La ofrenda (1913), una de sus obras más conocidas, pintó una trajinera cargada de flores de cempasúchil rumbo al panteón, una escena que hoy dialoga de manera natural con esta celebración. A través de sus pinturas, incorporó referencias al pasado prehispánico y colonial, mostrando las contradicciones de la sociedad mexicana de su tiempo.

Su trabajo contribuyó a establecer nuevas formas de representar México y preparó  terreno para la generación de artistas que poco después desarrollaría el muralismo. Esta ofrenda reconoce a Saturnino Herrán tanto por su búsqueda de un lenguaje artístico nacional como por sus proyectos pictóricos de carácter monumental.

Al referirse a los antecedentes de este movimiento, José Clemente Orozco escribió que “la pintura mural se encontró la mesa puesta”, una expresión que reconoce el trabajo artístico desarrollado durante las décadas anteriores. La obra de Herrán forma parte de ese contexto que preparó el terreno para el surgimiento del muralismo mexicano.

Entre sus proyectos más destacados se encuentra: “Nuestros dioses”, una composición que reúne elementos del pasado prehispánico y de la herencia española. En ella, el artista exploró las distintas raíces culturales del país como parte de su búsqueda por construir una identidad artística mexicana.

Su muerte prematura, ocurrida en 1918, a los 31 años, interrumpió el desarrollo de este proyecto y de una trayectoria que ya había realizado importantes aportaciones a la pintura nacional.

Coatlicue: un punto de encuentro entre Herrán y Rivera

La ofrenda recupera una figura que permite establecer un vínculo entre ambos artistas: Coatlicue, deidad de la tradición mexica y una de las representaciones más reconocidas de la escultura del México antiguo.

En “Nuestros dioses”, Herrán colocó a Coatlicue en el centro de una composición que también incorpora imágenes religiosas cristianas. Con esta propuesta, dio protagonismo a una figura prehispánica y se apartó de las representaciones tradicionales de la iconografía occidental, para mostrar el encuentro entre las distintas raíces culturales de México. La presencia de Coatlicue refleja el interés del pintor por recuperar las formas y expresiones de las culturas antiguas y reconocer su importancia en la construcción de una identidad nacional.

Décadas más tarde, Diego Rivera también retomó la figura de Coatlicue y otros referentes prehispánicos en su producción artística y en la concepción del Anahuacalli. El arte del México antiguo fue una de sus principales fuentes de inspiración y tuvo una presencia fundamental en el desarrollo arquitectónico y artístico del museo.

Así, la ofrenda reúne la memoria de dos antiguos compañeros de la Academia de San Carlos que, desde distintas experiencias, encontraron en las culturas de México una fuente esencial para su creación artística.

Esta ofrenda coordinada por Karla Niño de Rivera Torres , Curadora del Anahuacalli, como parte de las actividades que el museo realiza para conmemorar el Día de Muertos y acercar al público a la historia del arte mexicano reconociendo el legado y memoria de Saturnino Herrán.

El Día de Muertos, una tradición que permanece viva en el Anahuacalli

Desde 1955, el Museo Anahuacalli ha celebrado el Día de Muertos con ofrendas dedicadas a personajes relacionados con la vida de Diego Rivera y la historia cultural de México. A través de: flores, velas, alimentos, fotografías y otros elementos tradicionales, estas celebraciones mantienen viva la memoria de quienes han fallecido y permiten compartir costumbres entre generaciones.

En el Anahuacalli, esta tradición también brinda la oportunidad de conocer a figuras que contribuyeron al desarrollo del arte mexicano y recordar su legado mediante una de las celebraciones más representativas del país.

La ofrenda también podrá visitarse durante el Festival Cacao Para Todos 2026

Como parte de las celebraciones de Día de Muertos, el Museo Anahuacalli será sede del 16º Festival Cacao Para Todos, del 29 de octubre al 2 de noviembre de 2026, de 10:00 a 19:00 horas. Esta edición reunirá a 75 participantes de 14 estados de México y dos proyectos invitados de Guatemala, entre productores de cacao, chocolateros y artesanos que compartirán sus productos y conocimientos.

El programa también incluirá actividades relacionadas con el Día de Muertos, como Camino al Mictlán con xoloitzcuintle, el sábado 31 de octubre; Ofrenda tradicional y su significado y Calavera tradicional, el domingo 1 de noviembre; así como Panes de muerto de barro, el lunes 2 de noviembre. Habrá actividades gratuitas y talleres con costo.

Quienes asistan al festival también podrán conocer la ofrenda dedicada a Saturnino Herrán, además de recorrer las colecciones y los espacios arquitectónicos del Museo Anahuacalli.

La expo-venta del Festival Cacao Para Todos tendrá acceso gratuito en las áreas exteriores del recinto. Para ingresar al museo y visitar la ofrenda será necesario adquirir el boleto correspondiente. Los horarios y las opciones de compra pueden consultarse en nuestra página web o directamente en la taquilla del museo.

Con estas actividades, el Anahuacalli continúa acercando a sus visitantes al patrimonio artístico y cultural de México y mantiene vivas las tradiciones que forman parte de nuestra memoria colectiva.

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