XII FIESTA DE LAS CULTURAS INDÍGENAS, PUEBLOS Y BARRIOS ORIGINARIOS DE LA CIUDAD DE MÉXICO CELEBRA LA DANZA MAZAHUA: MEMORIA, IDENTIDAD Y TRADICIÓN COMUNITARIA

  • Después de más de 55 años de ausencia, la llamada Danza de Pluma de Pollo volvió a ser representada; recibe su nombre por los adornos elaborados con plumas que tradicionalmente forman parte de su indumentaria ceremonial e integra música ejecutada principalmente con violín, coreografías colectivas, vestimenta tradicional y una serie de símbolos que remiten a la identidad cultural mazahua
  • La comunidad mazahua compartió la historia de una tradición recuperada y transmitida de generación en generación, cuya permanencia fortalece los vínculos familiares y comunitarios y contribuye a preservar los saberes, símbolos y prácticas culturales de los pueblos originarios

En el marco de la XII Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, el pasado 21 de agosto de 2026 se presentó en el Zócalo capitalino la Danza Mazahua, también conocida como Danza de Pluma de Pollo, una expresión cultural que sintetiza siglos de memoria histórica, organización comunitaria y transmisión intergeneracional de saberes.

Originaria de comunidades mazahuas del centro del país, esta danza forma parte del amplio patrimonio ritual y festivo del pueblo mazahua. Su práctica está vinculada a celebraciones religiosas, fiestas patronales y momentos de encuentro comunitario, donde la música, el movimiento corporal y la indumentaria tradicional se convierten en vehículos para preservar la historia colectiva. 

Durante generaciones, esta tradición fue transmitida de manera oral y práctica dentro de las familias, permitiendo que los conocimientos sobre la danza sobrevivieran a procesos de migración, transformación urbana y cambios sociales. 

La llamada Danza de Pluma de Pollo recibe su nombre por los adornos elaborados con plumas que tradicionalmente forman parte de su indumentaria ceremonial. La representación integra música ejecutada principalmente con violín, coreografías colectivas, vestimenta tradicional y una serie de símbolos que remiten a la identidad cultural mazahua. En ella participan hombres, mujeres, personas mayores, músicos y jóvenes aprendices, quienes desempeñan distintos roles dentro de una práctica que trasciende lo artístico para convertirse en un espacio de enseñanza, convivencia y fortalecimiento comunitario.  

La presentación realizada en el Zócalo no sólo permitió mostrar una expresión artística, sino también reconocer el aporte histórico de los pueblos indígenas residentes en la construcción cultural de la Ciudad de México. Actualmente, la comunidad mazahua constituye uno de los grupos indígenas con mayor presencia en la capital, manteniendo vigentes prácticas, lenguas, conocimientos y formas de organización que enriquecen la diversidad cultural de la metrópoli.

Previo a la presentación, integrantes de la agrupación compartieron el proceso de recuperación de esta tradición, cuya práctica había disminuido significativamente durante más de cinco décadas. La revitalización de la danza ha sido posible gracias al esfuerzo colectivo de familias, personas mayores y jóvenes interesados en preservar su patrimonio cultural.

José Rivera Benítez, integrante de la comunidad, explicó que la recuperación de la Danza Mazahua representa mucho más que la reactivación de una práctica festiva. Se trata de reconstruir una memoria colectiva que estuvo en riesgo de desaparecer y de devolver a la comunidad un elemento fundamental de su identidad cultural. La danza funciona como un puente entre generaciones y como un espacio donde se transmiten conocimientos, valores y experiencias compartidas. Asimismo, señaló que este trabajo forma parte de una estrategia comunitaria más amplia para revitalizar otros elementos culturales.

“Para nosotros es un orgullo que estemos rescatando esa danza, nosotros estamos impulsando que se rescate nuevamente lo que estamos perdiendo: nuestras tradiciones, nuestras artesanías, la gastronomía, nuestros usos y costumbres”, expresó.

Durante la conversación, Dorotea Cruz Martínez, enfatizó que muchas de estas tradiciones sobreviven únicamente en comunidades específicas que han mantenido vivas sus prácticas culturales a pesar de los procesos de transformación social. Cada tradición que desaparece implica también la pérdida de conocimientos, memorias y formas particulares de comprender el mundo, la presencia de mujeres mayores dentro de la agrupación muestra el papel fundamental que desempeñan las familias en la transmisión de los saberes culturales.

La señora Dorotea recordó cómo la comunidad decidió reorganizarse para recuperar una práctica que prácticamente había desaparecido. Las personas mayores se convierten así en guardianas de la memoria colectiva, compartiendo conocimientos que difícilmente podrían encontrarse en documentos escritos, son ellas quienes transmiten historias, significados y formas de participación que permiten la continuidad de la tradición.

“Son muy bonitas y no en todos lados lo hacen; son comunidades muy poquitas las que tienen esas costumbres que nosotros tenemos”, comentó.

Por último, Benita Benitez Sánchez expresó la emoción que le produce participar nuevamente en la presentación de la danza, la posibilidad de compartirla en uno de los espacios públicos más importantes del país representa un reconocimiento al esfuerzo comunitario y al valor cultural de esta herencia ancestral.

“Para mí es un orgullo, me siento muy feliz de estar aquí en este momento”, compartió. 

Actualmente, la agrupación está integrada por 22 personas de distintas edades, lo que permite el diálogo entre quienes conservan la memoria histórica y las nuevas generaciones interesadas en aprender la danza. Esta convivencia garantiza la continuidad de los conocimientos asociados a la práctica y demuestra que el patrimonio cultural permanece vivo cuando encuentra espacios para ser compartido, enseñado y celebrado.

La presentación de la Danza Mazahua en la XII Fiesta de las Culturas Indígenas reafirmó que la diversidad cultural de la Ciudad de México se construye también a partir de las historias, tradiciones y saberes de sus pueblos originarios y comunidades indígenas residentes. Cada paso de baile, cada nota del violín y cada elemento de la indumentaria recordaron que la memoria colectiva sigue presente en quienes la practican y la transmiten, fortaleciendo los vínculos entre pasado, presente y futuro.

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México refrenda su compromiso con la promoción, difusión y salvaguarda de las expresiones culturales de los pueblos originarios, reconociendo su papel fundamental en la construcción de una ciudad diversa, pluricultural e incluyente.

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