SC/CPDC/286-26
- “Disidencias ancestrales”, “Tránsito: invocación a Coyolxauhqui” y “El susto entra por atrás” ocuparán los distintos niveles del recinto con propuestas fotográficas y visuales que exploran el cuerpo, el territorio, la espiritualidad y las identidades diversas
- Las muestras reúnen el trabajo del fotógrafo Roberto Tondopó, del artista visual Chito Tenorio y de una exposición colectiva con la participación de 13 artistas dedicadas a las disidencias sexogenéricas y sus vínculos con las memorias ancestrales
El Museo Archivo de la Fotografía (MAF), recinto perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, inauguró este miércoles 8 de julio, tres exposiciones que transforman sus salas en un recorrido por las múltiples formas de habitar el cuerpo, la memoria y el territorio. La propuesta reúne “El susto entra por atrás” de Chito Tenorio; “Tránsito: invocación a Coyolxauhqui” de Roberto Tondopó; y “Disidencias Ancestrales”, una muestra colectiva que dialoga con las experiencias de las comunidades LGBTQIA+ desde perspectivas históricas, culturales y afectivas.
“La esencia de este museo está en la confianza de las y los artistas. Si las fotógrafas y los fotógrafos no sintieran que su trabajo es valorado, respetado y exhibido en un espacio con reconocimiento, este lugar estaría vacío”, compartió.
Por otro lado, la directora del Museo de la Ciudad de México y ex directora del MAF, Lizbeth Ramírez Chávez, reconoció el trabajo colectivo detrás de las muestras y destacó la importancia de reunir distintas voces en un mismo espacio expositivo.
“Coordinar una exposición colectiva no es tan fácil; lograr resultados como los que estamos viendo aquí es algo totalmente aplaudible”, expresó.
Además, Juan Pablo Cardona, director del Museo Archivo de la Fotografía, subrayó que las tres exposiciones conforman un ciclo expositivo que dialoga con la diversidad, la identidad y las múltiples expresiones de la comunidad LGBTQ+, además de reconocer la visión institucional que impulsó el proyecto y el trabajo curatorial que permitió reunir a artistas emergentes y consolidados en una misma propuesta.
La jornada reunió al público en un recorrido que inició desde el lobby con 15 imágenes de Chito Tenorio, que plantean una lectura íntima y a la vez colectiva sobre el miedo, la memoria y las huellas emocionales que permanecen en los cuerpos y en la vida cotidiana. Así, la muestra invita a pensar en aquello que se hereda, se calla o se transforma con el paso del tiempo.
Entre rezos, amuletos, remedios heredados, y advertencias transmitidas de generación en generación, “El susto entra por atrás” explora el vasto territorio de las supersticiones y el misticismo popular mexicano a través del cuerpo como escenario principal de la creencia.Esta muestra parte de una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando el miedo a lo desconocido busca una forma visible? Frente a aquello que no podemos explicar —lo sobrenatural, la muerte, el deseo, la fortuna, o el amor— construimos rituales, símbolos y gestos protectores que intentan restablecer un orden en medio de la incertidumbre y el caos.
Convirtiendo en ello al cuerpo en su altar, un espacio donde lo mágico y lo cotidiano conviven sin contradicción. Inspirada en supersticiones arraigadas en la cultura mexicana, “El susto entra por atrás” propone una re-interpretación visual que se aleja del registro documental para adentrarse en la fotografía construida, simbólica, erótica y poética. Cada imagen transforma creencias populares en metáforas visuales donde la corporalidad dialoga con objetos rituales, gestos ancestrales y símbolos cargados de memoria colectiva.
Desde una lectura íntima y a la vez colectiva, la exposición retoma el miedo, la memoria y las huellas emocionales que permanecen en los cuerpos y en la vida cotidiana. A través de sus imágenes, la muestra invita a pensar en aquello que se hereda, se calla o se transforma con el paso del tiempo.
“Tránsito. Invocación a Coyolxauqui” de Roberto Tondopó
Un piso más arriba, Roberto Tondopó, estableció un diálogo a partir de 17 piezas fotográficas que entrecruzan la fotografía contemporánea y las raíces mesoamericanas. A partir de la figura de la diosa lunar, la propuesta recupera la potencia del mito para hablar de fragmentación, tránsito, sanación y reconstrucción, en una lectura visual que enlaza espiritualidad, territorio y memoria.
La fotografía de Roberto Tondopó encuentra un territorio mítico para comprender la experiencia humana. Coyolxauqui deja de ser únicamente una deidad ancestral y pasa a ser un recurso poético que acompaña a la vida de los pueblos.
Cada imagen reunida en esta exposición posee una fuerza profundamente autoral, un viaje auténtico generado por más de una década. Roberto ha construido un lenguaje visual propio, donde el símbolo nunca es ornamento, es pensamiento, es memoria y es una forma de conocimiento consciente.
Su mirada plantea que lo íntimo dialogue con lo colectivo, que la experiencia personal encuentre resonancia en nuestra historia cultural. Y en tiempos donde las imágenes suelen agotarse en su inmediatez, esta obra nos recuerda que la fotografía es un acto de invocación, un imaginario donde el cuerpo, el territorio y el duelo nos generan una sola experiencia.
En el último piso de este recinto se presentó “Disidencias Ancestrales”, muestra que reúne el trabajo de 13 artistas que exploran la diversidad sexual y de género desde una perspectiva profundamente arraigada en la herencia cultural, la espiritualidad y la experiencia comunitaria. Lejos de comprender la disidencia como una ruptura con la tradición, esta exposición la plantea como un ejercicio de recuperación, apropiación y reencuentro con saberes, cuerpos e identidades que han existido históricamente dentro de los entramados sociales, religiosos y simbólicos de nuestros pueblos.
Para inaugurar esta exposición, Ricardo Ánimas, fotógrafo y expositor en esta muestra, dedicó unas palabras para celebrar la creación de estos espacios donde las artes y la identidad pueden converger y dialogar, creando así puentes entre comunidades y artistas.
“Si hay algo que yo creo que para un artista sería la consagración, es un momento como este, en el cual podemos dialogar con otros colegas, con actores y actrices de este medio de la gestión, del medio de la cultura, con personas que son capaces de encontrar en nuestro trabajo esos ecos, esos diálogos, esas conexiones o vinculaciones que nosotros vamos construyendo a partir de nuestro trabajo. Y bueno, creo que es sumamente audaz involucrar a artistas de Chiapas, tzotziles y tzeltales con otros, como es mi caso, que me considero un amante de la diversidad. Formo parte de la diversidad cultural, sexogenérica y para mí siempre es un alimento y aliciente el poder retroalimentarme con todos ustedes”, comentó.
Las obras de esta exposición, realizadas principalmente por autores originarios de comunidades tzotziles y tzeltales de Chiapas, dialogan con herencias mayas vivas, donde la corporalidad, la espiritualidad, el territorio y la colectividad forman parte de una misma experiencia de existencia. A través de su arte, estos autores articulan narrativas que reivindican la diversidad como un espacio de resistencia frente a los procesos históricos de exclusión, pero también como una vía de trascendencia, supervivencia y continuidad cultural.
Con esta triple apertura expositiva, el Museo Archivo de la Fotografía, recinto perteneciente a la Secretaría de Cultura capitalina, reafirma su vocación como un espacio dedicado a la difusión de la fotografía contemporánea y al impulso de proyectos que abordan problemáticas sociales, culturales y artísticas desde perspectivas críticas e innovadoras.
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