Rotonda de las Personas Ilustres
En 1853, el poeta Francisco González Bocanegra escribió –más a fuerza que de buena gana– diez estrofas que, gracias a un concurso, se convirtieron en el Himno Nacional Mexicano. De aquella hermosa y bélica decena, nuestro actual himno sólo conserva cuatro, además del coro. Sin embargo, en una de las estrofas ahora omitidas, la novena, Bocanegra lanzó una especie de profecía. Describió la manera en que se honraría a los hombres y mujeres que llegaran a dar la vida por su país: Y el que al golpe de ardiente metralla / de la Patria en las aras sucumba / obtendrá en recompensa una tumba / donde brille de gloria la luz.