Fernando Delgadillo
Fernando Delgadillo es un hombre extrañamente humano. Al mirarlo en persona, no se encuentra uno con el artista que llena foros, con el que exprime sus recuerdos hasta convertirlos en rima y melodía, tampoco con el cantautor que es reconocido en las calles, saludado en las librerías, proyectado en los medios de comunicación. El que uno observa allí, sentado de manera natural, es un hombre sonriente, y ésta es sin duda la mejor de sus virtudes.