La independencia de México no sólo fue a nivel político sino también ideológico y cultural; proceso que fue aún más complejo y tardado. Durante los años posteriores a la independencia de nuestro país, la clase letrada se dio a la tarea de construir y definir a la nación naciente a partir de lo propio: tradiciones, personajes típicos, fiestas, comida y paisajes; es decir, forjar la identidad mexicana como parte del proceso de emancipación cultural de España. Ante este afán nacionalizador, el arte, y sobre todo la prensa, fueron la vía más propicia para transmitir y reforzar lo mexicano, de tal forma que en el terreno de la literatura el género costumbrista fue el que mejor respondía a dichos fines.