Ni lo peor, ni lo mejor
A lo largo de nuestra historia, basta con echar una ojeada, hemos encontrado personajes brillantes, de una lucidez extraordinaria, que han enfrentado los problemas nacionales arriesgando su vida y su prestigio mientras desnudan corruptelas y malas decisiones. No ha sido fácil para ellos que, como nos sucede a muchos, de pronto se han cansado de empujar. A más de uno le ha tocado decir (con éstas u otras palabras) la frase que alguna vez Enrique Krauze escuchó de Daniel Cosío Villegas: “ya nos llevó la chingada”.