Desterrados
Siempre he pensado que la esperanza que mueve al hombre a seguir adelante no emana de una visión del mundo entusiasta y positiva, sino de la laceración de la existencia vivida. El dolor resultante crea una irrefrenable necesidad de cambiar la realidad. Es entonces cuando la esperanza surte efecto y genera posibilidades de transformación que motivan al hombre a resistir las adversidades que su entorno le impone.