Santo, El Enmascarado de Plata
En México no tenemos súper héroes, tenemos luchadores. Al igual que Superman, o Batman, usan…
En México no tenemos súper héroes, tenemos luchadores. Al igual que Superman, o Batman, usan…
En la actual calzada México-Tacuba, en el Distrito Federal, se levanta un añejo fantasma olvidado. Se trata de un árbol. Al menos lo fue alguna vez. Ahora no es más que un esqueleto carcomido por el tiempo y por el fuego. En vida, sin embargo, este árbol fue un ahuehuete y, según la tradición, bajo sus ramas se sentó el conquistador Hernán Cortés a llorar la derrota de su ejército aquel 30 de junio de 1520, cuando sucedió el episodio conocido como la Noche Triste.
La Ciudad de México no sólo es la capital de nuestro país, es también un sitio místico y lleno de colorido. En cada rincón, en cada calle, se pueden revivir momentos tan diversos de nuestra historia, entre los que destacan tradiciones ancestrales y misterios que siguen presentes hasta nuestros días.
Sin duda alguna es difícil acercarse a la obra de Damián Ortega, uno de los artistas contemporáneos más reconocidos a nivel internacional, como es complejo acercarse al arte contemporáneo en general. Eso sí, el arte responde al mundo que lo contextualiza y, tal vez, el mundo actual ha desaparecido y es imposible de comprender. El mundo de la información se multiplica, se eleva a la enésima potencia y todo a una súper velocidad.
Los seres humanos somos creadores por naturaleza. Podemos ser descritos como un grupo de entes maravillosos que planean con miras al futuro para alcanzar metas y obtener logros mucho más allá de los sueños jamás imaginados. Para poder transformar nuestras vidas, nuestras sociedades, nuestra realidad e incluso nuestro medio ambiente, debemos de creer que lo podemos hacer. Es por lo anterior que tenemos la responsabilidad de asegurar el bienestar de todas las formas vivientes sobre el planeta Tierra.
La adolescencia es aburrida para Omar, Santos y Gerardo, atrapados entre el desierto y la extraña modernidad…
Poética geométrica, estética de la contradicción, dialéctica de la destrucción-creación, series de conceptos y pasiones,…
En la cima del Cerro de Chapultepec, en la Ciudad de México, se encuentra un castillo, ahora convertido en museo, lleno de historias y anécdotas. En ese lugar se desarrolló la gesta mítica de los Niños Héroes y aún deambulan, como fantasmas, los recuerdos de los emperadores Maximiliano y Carlota. Esta construcción, que data del año 1785, fue ordenada por el virrey Bernardo de Gálvez y Madrid, y su importancia comienza por un hecho curioso: se trata del único castillo verdadero que existe en todo el continente americano.