Ya lo decía mi abuela: más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y si los mexicanos somos expertos en resumir esa sabiduría en frases breves, refranes y aforismos, las abuelas y los abuelos son los especialistas. Siempre tienen las palabras adecuadas, aunque hay veces que ni quien los entienda.
Pipi (Mixteco) Xakuu pipi ndiukuti ja kaxiti, te ni kunaa ti ja vaxi kee xikati…
Kunio Takeda / Gabriel Ponce Rinoceronte. Plata .950, repujada, cincelada y calada.
La primera vez que platiqué con Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, mejor…
Cierto, ya sabemos que la canción “Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez, es la pieza mexicana más interpretada a nivel mundial (se dice que hay más de 200 versiones) y es la que tiene el mayor número de traducciones (23, de acuerdo a una de las páginas que la siguen). No hay compositor mexicano que haya tenido esta difusión, ni que haya sido interpretado por artistas de primer nivel en todo el planeta. Todo por una canción juvenil, aparentemente sencilla y ligeramente cursi.
Para algunos, una comida exótica y audaz, para otros, un manjar digno de los dioses. Si bien es cierto que el comer insectos es tabú en algunos países, en México es parte del menú festivo de varios estados. Desde gusanos de maguey, escamoles, tantarrias y chapulines, comerlos es parte irrefutable de nuestra herencia prehispánica.
Al pensar en el estado de Oaxaca, quizá, lo primero que nos viene a la mente es su vasta cultura, su incomparable gastronomía, sus paradisíacas playas, la Guelaguetza, pero también sus magníficos pintores. Algunos de los más grandes artistas plásticos de México nacieron en Oaxaca como Rufino Tamayo, Sergio Hernández, Rodolfo Morales y Francisco Toledo, quien se ha convertido en un referente de la pintura en nuestro país, no solo como creador sino también como un imparable promotor y gestor del arte en este estado.
Los mexicanos ni nos rajamos, ni nos abrimos, ni sentimos el menor miedo cuando nos enfrentamos al diablo. Lejos de la solemnidad, el diablo es motivo de risa, de burla, de picardía y de juego. Desde niños mostramos irreverencia y, además de hacer todo tipo de “diabluras”, jugamos con el patín del diablo, a ponernos los cuernos cada vez que posamos para una foto, lo dibujamos cómicamente dentro de las cartas de la lotería y nos subimos en los “diablitos” de las bicicletas.
Trece años después de su primera edición, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM)…