La Utopía Elena Poniatowska Amor —recinto que apenas cumple un mes de haber sido inaugurado— vivió un fin de semana lleno de sabor y tradición durante la primera edición del Festival del Pan Dulce Mexicano. Del 11 al 13 de septiembre, este nuevo recinto comunitario se convirtió en el punto de encuentro de la panadería capitalina, convocando a miles de familias, parejas y amantes de la repostería nacional.

Desde el momento de la inauguración el pasado viernes hasta el minuto final del domingo, el flujo de visitantes fue constante. Las filas para conseguir conchas, besos, orejas, cuernitos, campechanas, cochinitos de piloncillo y variedades exóticas se mantuvieron repletas de personas dispuestas a acompañar su pieza favorita con un café o chocolate caliente.
La respuesta del público superó las expectativas de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (CANAINPPA), organizadora del evento. Aunque el cierre oficial estaba programado para las 18:00 horas del domingo, la jornada tuvo que extenderse bastante más tiempo debido a la enorme multitud que continuaba formada en los puestos de las panaderías participantes.
Además de la venta directa de pan, el festival celebró la reciente declaratoria del pan dulce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX. Los asistentes abarrotaron el Museo del Pan, la muestra de «panes olvidados», así como los talleres, catas y conferencias orientados a enaltecer la historia y el oficio de la panadería tradicional. Con esta exitosa convocatoria de cierre, el festival despide su primera edición consolidando a la recién estrenada Utopía Elena Poniatowska Amor como un espacio clave para la cultura y la vida comunitaria en la capital.
