El Anahuacalli presenta la exposición River Rouge, de Yeni Mao

by ESTRATEGIAS PARALELO 21
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  • River Rouge conecta la práctica escultórica de Yeni Mao con la historia de Diego Rivera, los Murales de la Industria de Detroit y la arquitectura del Anahuacalli.
  • La exposición reúne esculturas de bronce, estructuras metálicas e intervenciones arquitectónicas que trabajan con ideas de: cuerpo, industria, fragmentación y construcción.
  • El proyecto toma su nombre de River Rouge, el complejo industrial de Ford en Detroit que inspiró a Diego Rivera durante la realización de sus murales en la década de 1930.

Coyoacán, Ciudad de México, septiembre de 2026. — Del 19 de septiembre de 2026 al 3 de enero de 2027, el Museo Diego Rivera Anahuacalli presenta River Rouge, exposición individual de Yeni Mao.

La exposición comienza con una conexión muy concreta: Detroit, Diego Rivera y la industria automotriz.

River Rouge toma su nombre del complejo industrial de Ford que Diego Rivera conoció durante su estancia en Detroit y que se convirtió en una referencia central para los murales que realizó en esa ciudad en los años treinta. En ellos aparecen trabajadores, máquinas, procesos industriales y referencias a culturas prehispánicas dentro de una misma composición.

Yeni Mao creció familiarizado con estos murales. Ahora recupera esa referencia desde otro momento histórico y desde su propia práctica escultórica para ponerla en conversación con el Anahuacalli, el museo que Diego Rivera concibió para resguardar su colección de arte prehispánico.

El resultado es una exposición que conecta dos espacios vinculados con Rivera: por un lado, la industria de Detroit; por otro, la arquitectura de piedra volcánica del Anahuacalli.

Bronce, metal y arquitectura.

 La práctica de Yeni Mao parte de una relación constante entre cuerpo y arquitectura. Sus esculturas suelen construirse a partir de fragmentos, estructuras, materiales industriales y sistemas de soporte que permanecen visibles. En River Rouge, estas ideas aparecen en distintas zonas del Museo.

En una de las salas se presentan siete esculturas de bronce sobre estructuras metálicas amarillas. Las formas recuerdan fragmentos de cuerpos o criaturas: garras, colas, uñas y escamas. No forman una figura completa; aparecen como partes sostenidas, levantadas y organizadas dentro del espacio.

La exposición continúa en la planta superior, donde una estructura construida que modifica el recorrido habitual del público. El material, común en la construcción contemporánea, aparece dentro de un edificio hecho con piedra volcánica y obliga a mirar de otra manera la relación entre el cuerpo, el espacio y la arquitectura.

Más que ocultar cómo están hechas las obras, Mao deja visibles sus soportes, uniones y materiales. Esa manera de construir es parte importante de su trabajo: cada pieza muestra cómo diferentes elementos pueden juntarse, separarse o cambiar de significado dependiendo del lugar en el que aparecen.

 Uno de los puntos centrales de River Rouge es el encuentro entre la visión industrial que Rivera encontró en Detroit y una mirada contemporánea sobre lo que queda de aquella idea de progreso.

Mao creció con la imagen de los murales de Diego en una región transformada posteriormente por recesiones, conflictos laborales y cambios sociales. La exposición lleva esa memoria al Anahuacalli para establecer una relación entre industria, materia, historia y cuerpo.

La arquitectura del Anahuacalli forma parte activa de este diálogo. Las esculturas no aparecen como objetos aislados: conviven con la piedra volcánica, la colección prehispánica y los espacios diseñados alrededor del proyecto de Diego Rivera.

Así, River Rouge invita a recorrer el Anahuacalli desde una perspectiva distinta: observar su arquitectura, su colección y la huella de Diego Rivera a través de las preguntas que plantea Yeni Mao sobre el cuerpo, la industria, la materia y la idea de progreso.

La exposición propone que cada visitante construya su propia experiencia a partir de estos cruces entre pasado y presente, entre piedra y metal, entre historia y producción contemporánea. Más que ofrecer una lectura única, River Rouge abre nuevas formas de mirar, recorrer y relacionarse con el Anahuacalli, activando el espacio desde el arte contemporáneo y generando nuevas conversaciones con uno de los proyectos más personales de Diego.

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