- Ojos como pozos, boca como cueva reúne una nueva producción de piezas cerámicas de Lorena Ancona, desarrollada a partir de una investigación material y simbólica sobre cuerpo, paisaje, memoria, arqueología y herencias precolombinas.
- La exposición establece una relación entre paisaje y cultura, con especial atención al sureste de México, la simbología prehispánica y los saberes materiales vinculados con tierras locales, arcillas, pigmentos naturales y procesos cerámicos.
- A partir de referencias al mito de Tlaltecuhtli, la muestra propone un diálogo entre arte contemporáneo, conocimiento ancestral, artesanía y territorio, en resonancia con la arquitectura volcánica y la colección del Museo Diego Rivera Anahuacalli.
Coyoacán, Ciudad de México, junio de 2026. — El Museo Diego Rivera Anahuacalli presenta Ojos como pozos, boca como cueva, exposición de la artista Lorena Ancona, abierta al público del 20 de junio al 6 de septiembre de 2026.
La muestra reúne una nueva producción de piezas cerámicas inspiradas en Tlaltecuhtli, deidad vinculada con la creación de la tierra y el cielo dentro de la tradición mexica. Según el mito, el firmamento y todo lo que habitamos nacen de su cuerpo: de sus cabellos surgen los ríos; de sus ojos, los pozos de agua; y de sus bocas, las cuevas. A partir de esta imagen, Lorena Ancona propone una relación entre cuerpo, paisaje y territorio.
En Ojos como pozos, boca como cueva, la artista parte de una investigación que cruza arte contemporáneo, herencias precolombinas, arqueología y memoria. Sus piezas nacen del trabajo con tierras locales, arcillas, pigmentos naturales y procesos cerámicos que conectan la creación actual con saberes artesanales y conocimientos ancestrales. En su obra, la materia no es solo un recurso: es una forma de memoria que guarda huellas del territorio.
La exposición dialoga directamente con el Anahuacalli, un museo construido con piedra volcánica y concebido por Diego Rivera para resguardar su colección prehispánica. En este espacio profundo, lleno de sombras y cavidades, las piezas de Ancona encuentran una relación natural con la arquitectura del edificio y con su atmósfera subterránea.
La visita de Lorena a la bodega del museo fue un punto de partida para esta nueva producción. A partir de ese encuentro con la colección, la artista revisó referencias vinculadas con la arqueología, la cosmovisión mesoamericana y los murales de Teotihuacan. Entre ellas destaca el trabajo de Laurette Séjourné, arqueóloga francoitaliana cuyas publicaciones propusieron lecturas simbólicas y espirituales sobre esta cultura.
En los murales teotihuacanos, el paisaje aparece habitado por cuerpos diminutos, formas orgánicas e insectos casi transparentes, como si el espacio fuera un organismo en movimiento. Esta idea atraviesa la exposición y permite mirar las piezas cerámicas como presencias, cavidades y territorios que conectan la tierra con la memoria.
En diálogo con la vocación del Anahuacalli, Ojos como pozos, boca como cueva invita a pensar la continuidad entre las culturas originarias, los procesos artesanales y las prácticas artísticas actuales. La exposición estará abierta al público del 20 de junio al 6 de septiembre de 2026 en el Museo Diego Rivera Anahuacalli.
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Sobre Lorena Ancona
Lorena Ancona desarrolla una práctica artística centrada en la investigación material y simbólica. Su trabajo establece relaciones entre arte contemporáneo, herencias precolombinas, arqueología, paisaje, cuerpo y memoria. A través de procesos cerámicos, tierras locales, arcillas y pigmentos naturales, su obra recupera saberes materiales que conectan la producción artística con conocimientos ancestrales, prácticas artesanales y lecturas contemporáneas del territorio.
Sobre el Museo Diego Rivera Anahuacalli
El Museo Diego Rivera Anahuacalli es un espacio cultural concebido por Diego Rivera como un lugar donde arte, arquitectura y naturaleza dialogan de manera viva. Su edificio, construido con piedra volcánica del Pedregal y diseñado por Diego Rivera con la colaboración de Juan O’Gorman y Ruth Rivera Marín, constituye uno de los recintos culturales más singulares de la Ciudad de México.
El museo resguarda la colección prehispánica reunida por Rivera como fuente activa de pensamiento, identidad y creación. En años recientes, ha fortalecido su programa de exposiciones contemporáneas con proyectos que abordan temas como territorio, memoria, comunidad, cuerpo y cultura material desde perspectivas críticas y actuales.
