- Aunque los ingredientes, las figuras y los estilos cambien, la Rosca de Reyes mantiene su esencia: reunir a la familia.
- La Rosca de Reyes es considerada un patrimonio culinario vivo.
Cada 6 de enero, millones de hogares mexicanos celebran el Día de Reyes con una costumbre que ha cruzado siglos y fronteras: partir la tradicional Rosca de Reyes. Su origen se remonta a la Europa medieval, particularmente a España y Francia en el siglo XIV, y llegó a México durante el periodo virreinal, donde se fusionó con prácticas festivas de los pueblos indígenas. Investigadores del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM han señalado que esta mezcla cultural permitió que la rosca adquiriera un simbolismo propio dentro de la identidad mexicana, convirtiéndose en una de las tradiciones más arraigadas del calendario invernal.
Un pan con historia y simbolismo
La forma circular de la rosca —que representa el amor eterno y la protección divina, según la tradición católica— es uno de sus rasgos más distintivos. Para especialistas del Colegio de Michoacán, dedicados al estudio de rituales y celebraciones populares, este pan festivo funciona como un recordatorio de la llegada de los Reyes Magos al pesebre, donde se encontraba el Niño Jesús.
En su interior se esconden pequeñas figuras que originalmente representaban al Niño Dios. Con el paso del tiempo, estas piezas han evolucionado: hoy pueden encontrarse desde nacimientos completos hasta personajes de la cultura pop, una tendencia que, de acuerdo con la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), refleja cómo las tradiciones vivas se adaptan a los gustos contemporáneos sin perder su significado esencial. La tradición dicta que quien encuentra una figura en su porción es considerado “bendecido” y, según la costumbre, se compromete a ofrecer tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
Creatividad culinaria y nuevas tendencias
La Rosca de Reyes también ha sido terreno fértil para la innovación gastronómica. Panaderos artesanales, reposteros y chefs han reinterpretado la receta clásica con sabores como naranja, vainilla, chocolate, matcha o rellenos de crema, queso, avellana o frutas exóticas. La Universidad del Claustro de Sor Juana, reconocida por su enfoque en gastronomía mexicana, ha documentado cómo estas variaciones responden a nuevas preferencias de consumo y a la búsqueda de experiencias culinarias más personalizadas.
En este contexto, el Chef corporativo de Lyncott Salvador Ramos nos presenta una propuesta nutritiva y accesible para preparar en casa, alineada con la tendencia actual de disfrutar recetas tradicionales con un toque contemporáneo y familiar.
Una tradición que se reinventa
Aunque los ingredientes, las figuras y los estilos cambien, la Rosca de Reyes mantiene su esencia: reunir a la familia, celebrar la llegada de los Reyes Magos y preservar un ritual que ha acompañado a generaciones. Como señalan diversas asociaciones culturales, entre ellas el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, la fuerza de esta tradición radica en su capacidad para adaptarse sin perder su significado comunitario.
La Rosca de Reyes no solo es un pan: es un símbolo vivo de identidad, memoria y celebración compartida.
