El otro movimiento del arte
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La historia de las galerías mexicanas
Sofía Félix Smith
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Quirarte+Ornelas. Acción 9 (Apropiación de paisaje 4, 5, 6), 2008. Óleo sobre tela. 75 x 100 cm c/u. |
 De todo el arte generado y poseído en el país, estamos más familiarizados con lo que sabemos que pende de las paredes de los museos o en los murales de nuestras instituciones. Sabemos lo que aprendimos en los libros de texto gratuitos: un México prolífico en materia de arte y artistas que hicieron boom en la primera mitad del siglo XX, encajonados en movimientos revolucionarios, politizados y llenos de ideas radicales con un fuerte subtexto nacionalista. Pero hay mucho más. Poca noción popular existe sobre el hecho de que, posterior a esa época, México produjo otra explosión artística, muy alejada de los manifiestos anti-establishment de los muralistas y mucho más cerca a la producción artística contemporánea de las grandes cuidades como París y Nueva York. Y es precisamente en éstas y otras metrópolis similares, donde el arte contemporáneo mexicano es más conocido y valorado. Esta internacionalización del arte mexicano se ha dado gracias a un grupo de galeristas mexicanos comprometidos con sus paisanos, artistas jóvenes que no tienen miedo a las propuestas frescas y arriesgadas. |

MACO Monterrey, 2009. |

Ricardo Rendón. Mesa de Trabajo (fieltro), 2008.
Fieltro modificado y acrílico sobre base de acero cromado.
80 x 122 x 38.5 cm, 4.5 cm alto caja.
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Los inicios
Aunque el apogeo del galerismo en México comenzó más tarde que en otros sitios del mundo, en los últimos años hemos dado batalla y repuntado en la carrera de mover arte. Porque en México sí se mueve el arte contemporáneo. De los noventa a la fecha han surgido tantas propuestas de jóvenes creadores como de galerías dispuestas a dar a conocer y promover su trabajo. Galeristas y artistas desarrollan un vínculo muy íntimo y estrecho, realizando labor de curaduría, relaciones públicas y velando por sus intereses artísticos. Existen, por supuesto, los clásicos del arte moderno y contemporáneo, como la Galería de
Arte Mexicano (GAM), pionera en su rubro, con 74 años de haberse fundado por Inés y Carolina Amor. Por ella han desfilado obras y exposiciones de leyendas del mundo del arte. GAM cuenta con obra de artistas modernos de la talla de Pedro Coronel y su dramatiazción del color o el surrealismo de Leonora Carrington, pero se mantiene a la vanguardia representando artistas jóvenes contemporáneos a la par de los ya consolidados como Carlos Mérida y Francisco Toledo.
También está la galería López Quiroga, dirigida por Ramón López Quiroga. Este espacio abrió sus puertas hace casi treinta años en Polanco y el día de hoy sigue creciendo y realizando proyectos como editar catálogos y libros, mediante los cuales realizan interesantes colaboraciones como la serie Pintura-Poesía, que reúne textos de literatos como Alberto Blanco, Coral Bracho y José Emilio Pacheco, ilustrados por Irma Palacios, Vicente Rojo o Francisco Toledo. López Quiroga es un estandarte del arte moderno y contemporáneo conservador, dirigido al aficionado o coleccionista clásico.
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| Por primera vez, Zona MACO, se llevó a cabo en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, con obra de 15 galerías: Pristine Gallery, Arroniz Berrueta y Alternativa Once, originarias de la ciudad, además de OMR, Proyectos Monclava, Galería Enrique Guerrero, GAM, Galería Luis Adelantado, Toca Galería, La Estación Arte Contemporáneo, EDS, Galería 13, Ginocchio Galería, Curro y Poncho, y KBK. |
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Jésica López. El zapato amarillo, 2008. Acrílico sobre papel. 240 x 130 cm. |
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Los que continuaron con el movimiento
De la fundación de estas dos galerías hasta nuestros días, han surgido en la Ciudad de México establecimientos igualmente importantes, como la Galería Enrique Guerrero, que bajo su batuta, ha acogido a jóvenes talentos como el dúo Quirarte y Ornelas, formado por Anabel y Jorge, egresados de La Esmeralda, que en poco tiempo han convertido sus pinturas realistas, que retratan escenas de la vida cotidiana citadina, en un verdadero éxito entre los coleccionistas jóvenes. Ricardo Rendón, oruindo de la Cuidad de México, es otro artista representando por Enrique Guerrero, quien por medio de materiales sencillos, como papel, madera e instrumentos de construcción, crea y recrea texturas muy trabajadas y minuciosas por medio de ensamblajes, cortes y perforaciones. La regiomontana Jésica López, con su sello característico de crear dibujos hiperrealistas sobre post-its de colores, es otro gran ejemplo de por qué Enrique Guerrero es siempre un estandarte de nuestro país en ferias y foros extranjeros.
Enclavada en una imponente esquina, mirando el costado derecho de la reproducción del David de Miguel Ángel, encontramos el recinto donde se encuentra establecida OMR, en la Plaza Río de Janeiro. Bajo la batuta de Patricia Ortiz Monasterio y Jaime Riestra, la galería lleva más de veinte años proyectando y promoviendo las propuestas más vanguardistas de pintura, escultura y fotografía. Iñaki Bonillas es uno de sus artistas. Tiene casi la misma edad que OMR y mientras ambos crecían, Iñaki encontró la fotografía. El día de hoy crea piezas donde juega con el tiempo y la luz, y plasma en imágenes, pequeños pedazos introspectivos y multidisciplinarios. Uno de sus ejercicios más interesantes es una pieza sonora, mediante la cual grabó diez discos que contenían los sonidos que emitían diez cámaras de marcas y modelos distintos al dispararlas.
Entre sus demás artistas destacados, se encuentran Gabriel de la Mora, para quien la identidad cultural y personal es primordial dentro de su obra y ha decidido explorar las posibilidades de dibujar e intervenir objetos con pelo, tanto humano, como de animal y
sintético, dando lugar a una obra muy minuciosa
y trabajada dentro de un marco poco convencional. Salirse de lo convencional es justamente de lo que se trata la obra de Aldo Chaparro, artista radicado en México cuya premisa es la de estirar y empujar las líneas difusas que hay entre el arte, el diseño y otras disciplinas; esto lo logra por medio de grandes formatos y materiales como láminas de acrílico, madera, luces neón y hasta alfombra, creando piezas por demás llamativas que son punto de partida de muchas conversaciones y diálogos, igual que la obra de Yishai Jusidman, otro exponente del arte contemporáneo mexicano |
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Ramiro Chaves. Tres árboles (de la serie Miramar), 2008.
Impresión digital en papel fotográfico. 80 x 80 cm. |
Ya más cerca del cambio de milenio, surge una idea colectiva entre Gabriel Orozco, notable artista contemporáneo, Mónica Manzutto y José Kuri: Kurimanzutto, galería itinerante que hasta hace poco tiempo no contaba con un espacio físico fijo y hoy se encuentra establecida en la San Miguel Chapultepec. Los artistas de Kurimanzutto son tan variopintos como los lugares en los que han organizado exposiciones. Inaugurando con una exposición-venta en el Mercado de Medellín hace diez años, comenzaron a integrar a diferentes artistas y sus proyectos a su empresa como Carlos Amorales, Damián Ortega y el Dr. Lakra Amorales, que comenzó pintando luchadores, practicando su disciplina en distintos lugares del mundo, y que hoy es famoso por sus composiciones en blanco, negro, gris y rojo que retratan elementos de la naturaleza como árboles, pájaros y animales. Damián Ortega, de ser caricaturista político, pasó a crear a partir de la fotografía, el videoarte y la instalación. Armando y desarmando objetos, su obra documenta el dinamismo de la vida diaria. Finalmente, el Dr. Lakra, hijo de Francisco Toledo, heredó el gen artístico y a la par de ser un gran artista plástico, genera su sello particular, decorando diversos objetos, ilustraciones antiguas o fotos, con motivos de tatuajes tribales.
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Sangre nueva en el galerismo mexicano
En estos momentos, cuando la escena del arte contemporáneo está que arde en México, han surgido, en los últimos años, muchas propuestas más para impulsar a artistas cada vez más jóvenes con ambición de vender, proyectarse y dejar una huella en el mundo del arte. Proyectos Monclova, Garash Galería, Curro y Poncho, y Galería 13 son ejemplos del incansable apetito creativo de los jóvenes el día de hoy. El arte contemporáneo, hoy más que nunca, representa una inversión sabia y redituable. No tan sólo alimenta a los sentidos, sino que también aumenta su valor con la marcha del tiempo, ya que los artistas contemporáneos vivos seguirán produciendo, exponiendo y ganando reputación. El coleccionista, puede nacer, pero definitivamente también se puede hacer. No se necesita ser muy docto en las disciplinas de las artes para saber cuando algo nos provoca impacto emocional al verlo. Adquirir y coleccionar arte no está tan fuera de alcance como aparenta ser. Estas galerías han realizado una gran labor para que así suceda. Reclutando talento joven y acercando al público a la obra de artistas ya consolidados, los galeristas trabajan para mediar entre los productores de arte y el público general que busca adquirir o simplemente mirar, opinar y aprender. Esto mismo está sucediendo en otras ciudades de la República Mexicana, soportadas en gran parte por artistas locales.
Gracias a esporádicos pero crecientes apoyos institucionales del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, nuestro país está cada vez mejor representado en ferias de arte internacionales como Art Basel (Estados Unidos y Suiza), Arco (España) y el Armory Show (Estados Unidos) llevando obra mexicana a otros públicos y coleccionistas. Pero, México también cuenta con su propia feria, cada año más grande y más reconocida: Zona Maco (México Arte Contemporáneo). Zélika García, su fundadora y principal motor, junto con su comité de selección reúnen cada primavera a un gran número de galerías de todo el mundo para mostrar al público mexicano lo más notable del arte contemporáneo en la actualidad, con un fuerte énfasis en lo producido y representado por el país. Todo lo mostrado está a la venta y cada vez más coleccionistas encuentran en esta feria y en nuestros paisanos una excelente fuente de inspiración, obras de arte y negocio.
Vale la pena salir de la rutina y mirar cosas nuevas. Hay que llenarnos los ojos de colores y texturas nuevas. Si podemos hacerlo mientras apoyamos a la cultura del país, puede resultar en un placer doble. ¿Qué esperas? 
Sofía Félix Smith. Estudió Diseño de Moda. Ha participado en numerosos talleres y cursos de literatura, poesía y cuento. Ha colaborado con publicaciones como DFin, Reforma y WGSN. Actualmente es consultora de tendencias globales y docente de Jannette Klein Fashion School. |
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Quirarte+Ornelas. Paisaje Lona 8, 2008. Acrílico sobre papel (tríptico). 112 x 228 cm. |
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